sábado, 10 de julio de 2010

NUESTRO AGRADECIMIENTO


Hoy Marcelina y yo queremos hacer nuestro homenaje particular a alguien que durante tres años de lunes a viernes a amenizado y puesto un punto de paz, dulzura y armonia a nuestras vidas por la mañana tempranito cuando hemos ido a trabajar, y seguramente que a muchos de vosotros también.



EL VIOLINISTA DE CIUDAD UNIVERSITARIA


Es un hombre delgado, alto, con la cara fina y un gesto amable, moreno de cabello que no de piel, sus manos largas y finas sujetan una manzana a la que suavemente le da bocados a la misma vez que la mastica con rapidez, como si fuese un bocado a la vida y la quisiera digerir rápidamente.

Son las 6,45 de la mañana de un día cualquiera, el siempre está en el mismo lugar, a la misma hora, su jornada de trabajo comienza a primeras horas de la mañana, nunca más tarde de las 7 de la mañana hasta casi cerca de las 15 horas.

Con movimientos meticulosos, se termina de comer su manzana y prepara sus utensilios de trabajo un amplificador, una bolsa de deporte que contiene un atril, lo saca y lo monta, sobre él pone las partituras que interpretará hoy, una caja deteriorada por el paso del tiempo guarda la esencia, el aroma y los colores de un violín que en sus manos nos trasportará a todos aquellos sitios que queramos imaginarnos.

Ciudad Universitaria de Madrid es su auditorio.
Gente que viene y que va del metro, pero mientras recorres los pasillos, subes las escaleras, la melodía del "pianista de Ciudad Universitaria" como algunos le hemos bautizado y como en el Facebook figura, hace que los lunes...sean menos lunes, que el madrugón, sea menos madrugón y que comiences el día con esa sensación indescriptible que puede producir una melodía que te llega a lo más profundo, suave, dulce y hasta en algunos días (dependiendo del estado de animo que lleves) melancólica y nostálgica.

Todos los días desde hace 3 años, diariamente, no falta a su trabajo, la caja del violín abierta con una toalla puesta en su interior para que los que tenemos la gran suerte de poder disfrutar de su arte, tengamos a bien poner alguna moneda en compensación a su trabajo.

Muchos han sido los días en los que he pensado en hablar con él, pero hasta hace algunos no me he decidido hacerlo, por fin me decidí, me acerqué a él, me presenté y le dije que si no le importaba que le grabara un video con mi cámara de fotos para colgarlo en mi blog, que me gustaba su música y que me parecía muy importante el trabajo que hacia. Él me miro durante unos instantes a los ojos, para después hablarme con la cabeza agachada, me dijo que no, que prefería que no le grabase, que para él ese trabajo no era bueno, no era una cosa buena, con dificultad para expresarse en español, me dijo que era de Rumania y que en su País era director de un coro, vino a España con la esperanza de encontrar un trabajo pero que no ha tenido suerte y que toca en el metro para poder comer y sobrevivir, pero que no era cosa buena que le pusiera en Internet, no era bueno que le pudiesen ver en su país, él se avergonzaba de lo que hacia, pero que no sabia hacer otra cosa, que el violín se tocaba solo.... Que no tenia ningún merito, si no todo lo contrario y que en este mes de Julio se iría a su País.


Le pregunté si pensaba volver y me dijo que no, que en España no había tenido suerte y que echaba mucho de menos a su familia, que la necesitaba y que no le compensaba estar aquí tan lejos de ellos para lo que estaba haciendo, me dio las gracias por mi interés e insistió que no quería aparecer en Internet, que si quería podía sacarle una foto pero no de cerca para que no se le viese la cara.

Me sentí como una hormiga de pequeña, me dio la impresión de que me había metido en la vida de alguien sin su permiso y me sentí mal, avergonzada, pero llena de admiración por una persona así, me despedí de él dándole la mano y las gracias por estos tres años que ha hecho las mañanas de mi vida especialmente dulces y entrañables, que nunca me olvidaría de él y que le deseaba la mejor de las suertes en su vida y la de los suyos, me devolvió el saludo haciendo una inclinación de cabeza como quien recibe un aplauso después de interpretar una melodía.

Al día siguiente cuando salida de trabajar como todos los días estaba allí, en su sitio, interpretando La banda sonora del Señor de los Anillos ¡ Magistral, impresionante! Cuando me vio me llamo y me acerqué, entonces me dijo: Es para ti, gracias, Inmediatamente cambio la melodía, para interpretar, sin saber que es una de las músicas que más me gustan "Memorias de una Geisha".

Me acerqué a él y le dí un suave beso en la mejilla agradeciéndole el detalle, con mis ojos vidriosos , que él acepto amablemente, cuando le di la espalda para subir las escaleras, arriba del todo me quede un momento para deleitarme un momento más con su música.

Ese fue el último día que le vi, al día siguiente, ya no estaba. La estación de metro de Ciudad Universitaria ahora está más triste, más fría, y es que la calidez que tenía se ha ido hasta Rumania.

El arte al alcance de los ciudadanos, los sentimientos que puede producir la música, al alcance de los transeúntes a los que puede aportar una cierta templanza y sosiego al comenzar la jornada. Las increíbles historias que hay detrás de esas personas que se ganan la vida de la forma que pueden y nuevamente la tragedia de todos o algunos de los que están lejos de los suyos y que su vida es especialmente difícil.

No creo que le hiciese muy feliz saber que se encuentra en Facebook contando con un grupo de fans de ciento de personas a las que nos ha hecho especialmente feliz.

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